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Columna de Opinión

La Farsa Tecnológica: Modernización para Quién en Guinea Ecuatorial

Por Pedro Gonzalez
La Farsa Tecnológica: Modernización para Quién en Guinea Ecuatorial

La columna critica la farsa de la modernización tecnológica en Guinea Ecuatorial, argumentando que beneficia principalmente a la élite y afianza su control, mientras la mayoría de la población sigue sufriendo falta de acceso a servicios básicos. Se exige una modernización que priorice las necesidades reales de la población y la justicia social.

Dicen que la tecnología es la llave del futuro, la panacea para todos nuestros males. Nos bombardean con imágenes de ciudades inteligentes, de conectividad total, de un progreso imparable impulsado por chips y algoritmos. Pero, ¿de qué futuro hablamos? ¿Para quién se construye esta modernización en Guinea Ecuatorial? Aquí, en la tierra del petróleo, la tecnología ha servido, principalmente, para dos cosas: para engordar las arcas de unos pocos y para afianzar el control de los que ya lo tienen. Nos venden la idea de la modernización como un bien común, pero la realidad es que la brecha digital se ensancha cada día más. Mientras la élite se codea con los últimos gadgets y se beneficia de la supuesta eficiencia tecnológica, la mayoría de la población sigue lidiando con la falta de acceso a servicios básicos, a una educación de calidad y a una infraestructura decente. No me malinterpreten, no estoy en contra del progreso. Pero este espejismo de modernización, esta obsesión por lo digital, no puede ser una cortina de humo para encubrir la profunda desigualdad que corroe nuestro país. ¿De qué sirve tener internet de alta velocidad si no hay hospitales bien equipados? ¿De qué sirven las aplicaciones móviles si la gente no tiene qué comer? He visto cómo se invierten fortunas en proyectos tecnológicos faraónicos, en sistemas de vigilancia sofisticados, mientras las escuelas se caen a pedazos y el acceso al agua potable sigue siendo un lujo. La tecnología, en manos de los que ostentan el poder, se convierte en una herramienta más de control, de manipulación, de perpetuación del statu quo. No quiero tablets para los niños si no tienen maestros capacitados. No quiero ciudades inteligentes si la gente vive en la miseria. Quiero una modernización que se centre en las necesidades reales de la población, que priorice la educación, la salud, la igualdad de oportunidades. Una modernización que no deje a nadie atrás. Es hora de despertar de esta farsa tecnológica. Exijamos transparencia en la gestión de los recursos, accountability de los que toman las decisiones. Demandemos una modernización que beneficie a todos, no solo a unos pocos privilegiados. De lo contrario, la tecnología no será más que un instrumento de opresión, un arma silenciosa en manos de los que nos quieren mantener sumidos en la ignorancia y la pobreza. El futuro de Guinea Ecuatorial no puede depender de la última aplicación de moda, sino de la justicia social y la igualdad de oportunidades para todos sus ciudadanos. Y eso, señores, no se compra con tecnología.

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