Columna de Opinión
Guinea Ecuatorial: El Potencial Turístico Ahogado en la Corrupción
Por Pedro Gonzalez
Guinea Ecuatorial posee un gran potencial turístico que se ve frustrado por la corrupción y la falta de inversión estratégica. El autor denuncia la negligencia de los líderes y exige un cambio radical para que el turismo pueda contribuir al desarrollo real del país y al bienestar de la población.
Guinea Ecuatorial, un país con una riqueza natural deslumbrante, desde las playas de Bioko hasta la selva continental, posee un potencial turístico que clama al cielo. Sin embargo, este potencial yace sepultado bajo la montaña de la corrupción y la falta de visión que asola a nuestra nación. No me andaré con rodeos: la negligencia de nuestros líderes es criminal.
Escucho a menudo hablar de "diversificación económica", una frase hueca que resuena en discursos vacíos mientras el petróleo sigue siendo el único motor que impulsa, o más bien, estanca, nuestra economía. ¿Dónde están las inversiones serias en infraestructuras turísticas? ¿Dónde está el plan estratégico para atraer a un turismo de calidad que beneficie a la población local, no solo a unos pocos privilegiados?
La respuesta, lamentablemente, es obvia: el dinero destinado al desarrollo turístico se desvía, se evapora en bolsillos privados, financiando mansiones en el extranjero y estilos de vida ostentosos mientras el guineano de a pie sigue luchando por sobrevivir. Basta con mirar la deplorable situación de nuestras carreteras, la falta de hoteles decentes fuera de Malabo, la ausencia de servicios básicos para el turista. ¿Quién en su sano juicio querría visitar un país donde incluso un simple traslado se convierte en una odisea?
No se trata solo de construir hoteles de lujo. Se trata de proteger nuestro patrimonio natural, de fomentar el ecoturismo responsable, de capacitar a la población local para que participe activamente en la industria turística. Se trata de crear un entorno seguro y atractivo para el visitante, donde pueda disfrutar de la belleza de nuestro país sin temor a ser estafado o acosado.
El problema no es la falta de recursos, sino la falta de voluntad política. Los fondos existen, pero se malgastan en proyectos faraónicos sin sentido o, peor aún, se roban directamente. Mientras tanto, la imagen de Guinea Ecuatorial se deteriora, ahuyentando a los inversores y a los turistas que podrían contribuir al desarrollo de nuestra nación.
Es hora de que dejemos de engañarnos. El turismo en Guinea Ecuatorial no despegará hasta que erradiquemos la corrupción, hasta que exijamos transparencia y rendición de cuentas a nuestros líderes, hasta que prioricemos el bienestar de la población por encima de los intereses personales. El potencial está ahí, esperando ser liberado. Pero sin un cambio radical, seguiremos siendo un país rico en recursos naturales, pero pobre en oportunidades para su gente. La esperanza, por ahora, es un espejismo en el desierto de la corrupción.